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sábado, 7 de febrero de 2026

Polvo somos





Tú y yo somos particulas de polvo. Hemos vagado por el universo, de galaxia en galaxia, de tiempo en tiempo.

Finalmente, la Tierra nos cobijó.

Tú y yo somos particulas de polvo. Te hiciste hombre y yo mujer al preciso soplido de gracia. Y una chispa, llamada alma, traspasó nuestros cuerpos hiriendo al corazón.

Tú ardiste cómo arden los bosques ante el incendio forestal. Con prisa, sin freno. 

Yo, encendí mis praderas con tu mirada. Mi fuego se hizo cual Talga siberiana. Y nosotros, particulas de polvo fuimos dos en uno. 

No obstante, ese mismo viento te ha llevado hacia el Oeste y te ha depositado en la madriguera del tedio. Y a mí, con la fuerza de Nazaré, me ha arrastrado hacia la orilla del desconsuelo.

Tú y yo somos particulas de polvo. Hemos vagado por sistemas planetarios durante millones de años. Hemos viajado de estación en estación. Y esa loca idea de saber que estás en todas partes y afirmando que somos materia que solo cambia y no se extingue, me permite está noche abrazarte justo ahora, mientras tú dormido estás. (Norma Zegarra)

jueves, 29 de enero de 2026

Inoportuno



Hoy me he dado tiempo,
espacio para escribir.
Hoy decidí poner mis piernas en letargo. Cerré las puertas de mi cuarto y abrí la mente a lo que amo.
En ese pensar, escribir y sentir, apareciste como siempre, inoportuno, a distraer mi poesía.
Y giré el timón de mis versos para ocuparme de la vida y sus espantos, más, ya habías asentado todo tu ser y tu no ser en mi memoria.
Ahora estoy aquí, rodeada de un silencio total, armada con pluma, papel y dedos aguardando como lanzas a la espera de un poema herido.
Entonces dime, cuánto más he de esperar a que tengas el detalle de no mirarme tras la ventana, ni invadir mis sueños de fin de semana. Dime, si uno más uno es dos, por qué yo estoy tan al Este y tú tan al Oeste? (Norma Zegarra)

miércoles, 26 de noviembre de 2025

Del dolor de la pérdida y otras angustias


Debe existir un lugar, un punto jamás conocido, una zona, un rincón donde podemos ahogar las penas del alma, curar las grietas del corazón... Por ejemplo cuando en la vida cotidiana hace falta mi padre. 

Algún pozo debe estar ubicado estratégicamente donde se puedan arrojar las lágrimas de los adioses, donde puedan esconderse los versos

que nunca se entregaron... Por ejemplo la no despedida de mi buen amor.

Puede que hallemos un refugio en este largo y sinuoso viaje, donde los sentimientos se encuentran y cuesta a la memoria elegir entre vivir o morir.

Puede ser que nazca un hoyo donde la indignación que nos abruma y la rabia que crece como la bruma se diluya como espuma. Pero, luego Dios y su calma nos hace guardar la guadaña. Y así, intentamos ocultar los daños... Por ejemplo de un infame.

Debe existir un lugar en donde habiten los seres más crueles , donde el infierno sea eterno y sus llamas los quemen a cada segundo y sin piedad.

Habrá quizás un espacio en lo más profundo de la tierra, donde poder sacudirnos de la tristeza y renacer un día más? 

Por ejemplo...la vida. 

(Norma Zegarra)

sábado, 10 de agosto de 2024

Por tí...sólo por tí.


Por ti sería como el ave Fénix con la mirada fija a la ciudad del Sol.

Por ti alzaré mil plegarias a Dios.

Por ti  socavaré en la tierra y el fango

y si tienen que sangrar las manos...que sangren.

Por ti quemaré las pestañas,

por ti empuñaré la pala

Por ti andaré hasta la cima. No importará el tiempo ni el clima.

Y si tienen que lacerarse los pies... que se desgarren.

 Por ti amaré y cuidaré del mundo

si dejar la laza ni el escudo de Atenea, y aunque 

esta tristeza tan mía no permita verter el llanto, 

sonreiré por ti, sólo por ti...hija mía. (Norma Zegarra Mayurí)

martes, 30 de enero de 2024

Podria


Últimamente mi poesía desorientada no encuentra palabras exactas para describir las consecuencias que provoca tu ausencia.
Últimamente hay un desorden entre la oxitocina y la vasopresina. No se entienden, se desvinculan.
Me distraen las tareas cotidianas, ocupo mi mente pensando en el ‘quizá mañana‘ y viajo de manera imaginaria, deteniéndome en algún punto donde te encuentro, en gestos, en palabras, en sonrisas.
Algunas personas no comprenden que a veces, después de la predilección natural, puedes quedar lisiado y desmoronarte ante sus ojos sin que lo perciban.
Últimamente, la creatividad me ha abandonado. Las palabras tomaron cada una su rumbo debido al hartazgo de mi extrañar. Fueron a ubicarse en las líneas de Flaubert, Alighieri o Montal.
Entonces, como una niña perdida me encuentro en medio de tu bosque. Pero tus hojas se van secando y no permites que mis aguas rieguen tu soledad. Ni siquiera te has enterado del último beso que atesoro.
Podría ir y buscarte ahora mismo. Apurar mis pasos y pararme frente a tu puerta. Mas, sé que el muro de tu no mirar se interpondria entre mi querer y tus estepas. Por eso estoy aquí escribiendo para ti, aunque nunca lo sepas.
Norma Zegarra Mayuri.

martes, 6 de junio de 2023

Olvido


 Que hermoso despertar, viendo tus ojos sobre mis ojos expandirse en infinito. Ver tu boca de uva hacerse zumo en la mía.

Que grato ser la persona que anhelas como compañía, leer sin pausa tu inconclusa poesía. Sentir nuevamente tu mano enlazada en la mía.
Que sensación divina contemplar tu sonrisa de lado, la misma de antes y después del amor. En silencio, sentir tu corazón latir a mi costado.
Que fortuna acompañarte en tus ideales y ¿Por qué, no? En tu protesta o tus pensamientos más banales.
Que alegría ser el cuerpo que abrazas, que locura ser el beso, la enfermedad y la cura.
Que excitante ser tan tuya y percibir tu fragancia, a pesar del tiempo, más alla de la distancia.
Más, despierto y descubro tus ojos ciegos, el café amargo, tu boca seca, tus manos  tiesas.
Abro los ojos y tu corazón de lata no hace eco, tus brazos son ahora ramas caídas tras la tormenta de un amor hecho olvido. (Norma Zegarra)

sábado, 3 de junio de 2023

Como verte otra vez


 Fue como verte otra vez, en tu paso apurado, con tu pelo gris y las manos abrigadas en los bolsillos.

Me sorprendió aquella imagen que seguí y perseguí con ojos, mente y corazón.
No alcanzaba a ver tu rostro, solo tu andar hacia el horizonte. Mi hija no dejaba de mirarte y coincidió conmigo en que tenías que ser tú.
Apuramos el paso, debíamos alcanzarte, aunque algún pensamiento intentaba negarnos el momento.
Quizás la lejana teoría de Einstein, talvez, la física existencial. Acaso tan solo mi dislocada esperanza. A lo mejor una vana ilusión.
Fue como verte otra vez. 
Fue querer correr hacia ti, mencionar tu nombre y que voltearas a mirarme con esa tierna sonrisa, tan tuya... Más, no eras tú. Fue una mala broma del destino, un momento efímero, dulce amargo de la vida. (Norma Zegarra)