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sábado, 11 de octubre de 2014

Todo un Maestro

Llegaste a mi cual embrujo nocturno, me enseñaste a imaginar tu abandono, pero dejabas cada noche nuestras manos enlazadas. Sonreías y creabas versos, me mirabas y entregabas besos, pero sin irte, te alejabas... Maestro. Llegaste a mi como en un sueño, pero en él siempre estabas despierto, mientras yo fantaseaba con aquel ósculo, ese que era tinta, ese que era huella. Esbozabas tu partida, sugerías nuestro adiós, pero dejabas en mis ojos, tu mirar.. Maestro. Llegaste a mí como el suave viento de primavera, me amabas de madrugada, sin pausa. Te enredabas en mi pelo como diablillo juguetón y al despedirnos con el alba, siempre yo en mi casa blanca y tú, el adiós y una caricia...todo un Maestro. Llegaste, estuviste y desvaneciste, pero los besos subversivos, el vino de medianoche, las charlas guerrilleras y los versos de amor quedaron detenidos en el tiempo, porque tú, Maestro, me ensenaste a imaginar tu abandono, mas no aprendiste a soportar el mío. (Norma Zegarra)

3 comentarios:

José Luis dijo...

Casi pude ver lo que leía en imágenes en mi mente en cámara lenta e incluso imaginar una suave música de fondo, es de lo más bonito que te he leído.

Unknown dijo...

Me encanta, y me remite a muchos lugares comunes, y también me trae recuerdos... besos

GIULIANA dijo...

Que hermoso poema, me recuerda a alguien y también a un lugar muy especial....