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martes, 12 de septiembre de 2017

Reloj de mi muerte

El momento esta cerca me lo dice el reloj de pared, y una sensación nauseabunda me impide comer y beber. El momento de muerte rodea la víctima en su ultima función y presiento que saborea del miedo que ejerce su macabra expresión. Inmóvil he quedado unos minutos aguardando las manecillas del reloj que en su incesante tic tac, llevan lentamente al condenado. El momento de irme me alcanza sin dejarme siquiera atinar a elevar alguna plegaria que seguro he de necesitar, y los minutos se acortan me lo vuelve a decir el tic tac, es ingenuo pensar que de pronto la vida vuelva a comenzar. 1 Otras veces me ha llevado la muerte en sus brazos por colinas a andar pero siempre regresaba dócil al momento de despertar. Esta vez es diferente, la pena me invade sin más, por dejar esta buena tierra que me entregaron mamá y papá. El momento esta cerca lo advierto nada lo puede cambiar, ¿quién puede alterar el destino con tan solo desear. ? El cuerpo se estremece, las manos frías están y mis poros sucumben al sentir por dentro algo estallar. Cuatro paredes me cobijan aguardando la hora crucial y sin decir nada, acomodo la suave almohada en último intento de olvidar. 2 En este instante al menos un regalo busco del cielo que me permita calmar los miedos de no ver más la leve luz de algún mirar. La hora avanza y el reloj de pared me recuerda que no hay mas tiempo ni indulto para los demonios ocultos que ven de cerca la presa temblar A lo lejos un murmullo percibo no se bien si es el mundo de los vivos o las voces de almas vagabundas con frío. Nuevamente el reloj de pared me indica que no es pesadilla mi sensación, mi profecía y la presión en el pecho es la pronta despedida. Un mareo repentino agrega más certeza al adiós obligado, y el tic tac infame agiganta la amenaza que cerrando los ojos espanta. 3 Ahora recuerdo resignada los buenos tiempos de mi alma sosegada cuando todo era franca calma y la cama alivio a las tristezas. Este mismo lecho me acompaña silencioso cómplice de la alborada que no pierde de vista mi angustia y aflicción. Un respiro más es un logro compartido de mi espíritu indeleble y gracia divina que se compadece a veces y me olvida siempre. El reloj de pared sigue su curso con el tic tac persistente lapidando mi discurso que apenas puedo balbucear. No debo dejar de luchar en esta batalla a solas sabiendo que he de perder insisto en esfuerzos ahora. 4 El mismo murmullo y el frío calan lentamente, un leve sudor en la frente es anuncio del mal diseminado que me ataca acre y hábilmente sin que detrás de la puerta muestre su afilada hoz ( la parca) Han pasado minutos que horas han parecido el reloj no se detiene ni la danza de la muerte No es fácil quedar a la vista de una anfitriona tenebrosa que altiva te observa con Ese tétrico Rictus Me pregunto resignada ¿quién invitó a la mentada?, que en plena madrugada me asalta en sus huesos, en su filuda corva. El momento esta cerca me lo dice el reloj de pared sempiterno tic tac, testigo confeso de mi tortura cual gota constante, golpea mi mente hasta hacerme desvariar. 5 Se nubla la mirada y veo más claro aun los buenos tiempos que desfilan como un film acelerado frente a mi butaca negra. Mi voz se apaga al igual que mis sentidos, al igual que mi estertor, al igual que mi ilusión, mis fuerzas se han marchado y afuera nadie escucha los gemidos, la postrera lucha. Un gélido escalofrío remece mi organismo, como el caer en un abismo de aguas de sangre que van al averno. Como los gritos que agrietan mi corazón azul que retrocede en el tiempo Y llego a julio cuando nací en el mismo frío, en el mismo gris. Estoy viviendo el trance atrapada en el cielo obscurecido que se envanece en sus propias nubes y me arrebata la leve luz que vieron mis ojos al nacer. 6 El momento esta cerca me lo dice el reloj de pared. Esta noche se va yendo como el aliento y la fe. Habré muerto en breve, ante los ojos ajenos y sueños desgastados antes esperanza, Hoy, puro veneno. Hondamente triste hasta la muerte del geranio, en un minuto todo se apaga y mis sabanas, antes de seda, ya no son nada. El momento de irme me roza callada, guardo mis últimos pensamientos en células de un cerebro moribundo a la espera de lo que todos temen. Mi habitación, un montón de concretos asfixiados delirio al fin, se ha convertido todo el oxigeno en vaho que estrangula. 7 El momento esta cerca me lo dice el reloj de pared el techo me pesa nadie comprende, tengo sed¡. A escasa distancia cual risa macabra de hiena hambrienta mi extraña y vieja amiga me muestra sus fauces. Mientras rodea el espiral de su fatídico olor me aprisiona en las redes de un trago amargo servido dos veces detrás del telón. Sin embargo amiga de luto, te reclamo más dolor para este ángel caído por que sé que mi destino esta marcado contigo. Una ráfaga de frío se cuela por la ventana me aturdo un poco ya no suenan las campanas. 8 Uñas sin brillo, guerra perdida en un remolino y en el bosque de las penas piedras en el camino. A dos metros el espejo, vetusto rumor de un cuerpo mares ahogando mi garganta un grave sonido al oído, yo me dejo. El momento esta cerca me lo dice el reloj de pared y el tic tac que atormenta en mayúsculo castigo arremete una vez más. Los jinetes de los infiernos rojos se deslizan entre las piernas inertes, tallos de rosa marchitos espinas que calan el alma. No me procures descanso dulce amargo de desolación, se la misma que arranca llanto y álzate victoriosa en mi cuarto. 9 Alguien se acerca, pasos que van, y yo vulnerable sin poder hablar. No he de implorar piedad aunque me arañes el pecho dañina, te escondes, mas, cuando buscas, sabes hallar Donde. Negra mariposa vuelas y te posas, el dolor aviva ya te ves gloriosa. Se desploma el firmamento es el tiempo del ocaso, mirando el reloj de muerte entiendo que estoy de paso. El momento esta cerca me lo dice el reloj de pared una certera punzada sacude todo mi ser. 10 Atiza, atiza¡, amiga mía, camarada el fuego de la tribulación que gira cual noria en mi cabeza y corazón. Llévate de una sola vez todo lo vivido arranca la miseria de este cuerpo yermo. MANIA, Diosa que vives mi muerte, tómame en tu manto donde lánguida espero y arrastra los restos a la bóveda, al madero. Las luces afuera se apagan esta visto, nadie vendrá a liberarme Desciendo y mantengo vivo el recuerdo, me conmueve mi propio dolor. Me purifico, empieza a borrarse mi pasado mi voluntad ha cedido el miedo del corazón se ha ido. 11 Reloj de pared, reloj de muerte cruza los espacios, los agujeros esos de tu boca y ojos abiertos como lo hiciste alguna vez en noches de soledad. Se han reunido todas las estaciones, agonizo, despierto veo mi piel transparente siento paz. Padre¡, lava mis pecados dame verde, dame humanidad. Llueve gracia, carga contigo el tic tac. El momento de irme esta cerca me lo dice el reloj de pared su tic, tac insolente no olvida el deber de su NO SER. Una lágrima no se contiene, se vierte larga agonía larga como el trayecto de las arterias larga como mi lunática mirada de viernes. 12 Se enreda la serpiente de las junglas irracionales se enmaraña en mis cabellos de viento se confunde entre mis pechos y el ombligo se marchan aquellos sueños que han sido. Serena te guardas, noche única y de consumación hasta las pestañas pesan y al abrigo de un imaginario beso, desazón. Habré muerto en breve habrá resignación seré tan sólo una tonadilla particular y en la aurora, el adiós al hogar. Pétalos abandonados, tras años de fortuna sendero de luz, alumbra mi última morada Mania, vas llegando, vas tocando. vas lapidando. Invades, atrapas lo poco de vida que existe te fortaleces, pienso en mi sacrificio, quizá lo mereces 13 Dispuesta pluma que escribes sin manos plasma en la hoja y en la hora justa cuando caigas y ya no escribas al mundo cuando en tu tinta mi sangre sea reflejada. Ya no hay tacto no hay nada que acariciar ni los ardores de juventud ni las brisas de verano. El momento esta cerca me lo dice el reloj de pared estático y cambiante una vez mas, tengo Sed¡. Compañero Reloj, tantas veces hiciste calendarios reloj de citas, de Oro en tiempo sigues andando mi andar suenas en tu tic tac, como un inoportuno cantar. Más cerca no puedo sentirte soy el Sino de la esperanza rompecabezas de cristal. Amiga muerte, no te des por mal pagada. 14 Ven, llévame como la noche que se va yendo a parar al hoyo de la inmensidad detrás de la puerta nadie esta oyendo. Una sola es la vida que tengo la miro desde arriba como espiando un pozo y ahí estás Tú, MANIA, siempre tú, acechando. Ya no tientes Avanza en mi tragedia como lo has concebido al calor de tus infernales brazas. Ya no juegues Estas ahí bajo la luz tus bordes negros y mi fatiga no amortigües el dolor. Se ha detenido el tiempo, no mas el reloj de pared no más páginas que esperen en un rincón de la casa no mas el cubo hermético, al fin Tengo Alas¡. (Norma Zegarra)

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