En este blog puedes encontrar poesía que aborda diferentes temas, como el amor de madre, de hija, el amor romántico y apasionado, así como la muerte.
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lunes, 8 de enero de 2018
Nada
Nada ni nadie detrás de la puerta. No hay oídos que escuchen mi canción, no hay pañuelos que se presten a mi llanto. El tiempo transcurre y las veredas pálidas y frías se estrechan. Se oyen ecos a lo lejos, algunos andan atareados en sus quehaceres de otoño. En tanto, el techo se acorta y aplasta mi cabeza, mis piernas, mis pensamientos. No intento huir, ni siquiera aspiro al horizonte, me atan las ramas de tanto árbol que se eleva y me vuelvo nada, como esa nada detrás de la puerta. Se interna en las venas un cuasi veneno, se estrechan las arterias y respirar cuesta. Aún así, nada ni nadie detrás de la puerta. Nadie asoma, nadie cae en la cuenta, nadie repara en las campanadas, nadie se detiene a mirar, nadie observa el poquito de esencia.
Estoy viva, aún así, no hay nada ni nadie detrás de la puerta, autos vienen y van, voces vienen y van, pero nadie se detiene, nadie se acerca. Solo me hundo y desaparezco como el agua en la arena. Solo me diluyo como sal en el mar, nadie se da cuenta, nadie repara, nadie observa, nadie me llama. Soy vapor, soy humo, soy viento, soy luna, soy estrella fugaz, pero nadie me ha sentido, nadie ha percibido mi latido...Y es que nada ni nadie existe detrás de la puerta, no hay oídos que escuchen mi canción, ni un valiente que haga de mi poesía. (Norma Zegarra)
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1 comentario:
Sencillamente fabuloso, has tocado las fibras más íntimas de mi ignota alma.
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