Se respira cansancio, humedad de llanto y dolor. Un murmullo sin embargo me perturba, son como moscas, como insectos que se comunican e inundan las horas de un extraño sentimiento. No los comprendo, no puedo ordenar mis ideas, ¿son ellos los que estuvieron cuando no estuvieron? ¿Son ellos los que sufren sonriendo, disimulando los ojos idos, encubriendo la falta, el hueco, la ausencia?
El telón se cerró como los ojos que un día encendieron sus pupilas ante mi presencia. Y sin embargo, este amanecer abriga un eco en los jardines, en los valles, que juguetea aún con su recuerdo, olvidándose quizás porque es domingo de su blanca palidez. (Norma Zegarra)
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