Ella es como el oxígeno, colma la casa aunque no siempre se
note. Así exista en silencio, su presencia es imponente, por eso cuando ella
falta hay un vacío penitente.
Ella es como un ángel que sobre pasa los cielos, estrella
fugaz que intenta llenar nuestros anhelos. Tiene magia en sus palabras y medicina
en su voz. Es bálsamo a nuestras heridas y esperanza cuando no está Dios.
Ella domina la tierra
en que pisamos, los mares que lloramos y el cielo que deseamos. Ella es amplia sonrisa,
henchido corazón. Ella siente cuando sentimos sea dicha o sea dolor.
Ella persiste como el roble, más es flexible junco.
Ella es pacífica y delicada, pero guarda por sus hijas la espada.
Cuando ella baila, danzan los pinos y palmeras, y al observar sus ojos infinitos, reconocemos rendidas la mirada primera
Ella es pacífica y delicada, pero guarda por sus hijas la espada.
Cuando ella baila, danzan los pinos y palmeras, y al observar sus ojos infinitos, reconocemos rendidas la mirada primera
Ella es como el oxígeno, colma la casa aunque no siempre se
note. Así exista en silencio, su presencia es imponente, por eso cuando ella
falta hay un vacío penitente. (Norma Zegarra)
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