Te voy adivinando. Tu singular
aroma emerge dulce, ácido y amargo.
Estimulante e íntimo compañero, fluyes por mis sentidos cual
elixir,
me envuelves en un remolino de sensaciones… me estremeces.
Te voy sorbiendo. Sin remedio te internas por mi nariz y cautivas mi lengua sedienta, mientras cerrando los ojos, observo tus blancas flores
en tiempo de clima suave.
Tentación de fruto, piel marrón canela, bien vale la pena un
breve poema.
Y es que me restauras frente a la hoja en blanco,
calientas mis días, apaciguas mi ansiedad.
Amigo de historias y poesía, lumbre a mis noches frías... Lo sé, eres mi capa, mi par de guantes, mi bufanda...mi sencillo y humeante café. (Norma Zegarra)
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