Translate

martes, 21 de enero de 2020

Cursi por la comida


He dedicado vastas líneas al amor ingrato, otras tantas a la descarada Parca, muchas más a mi hija amada, pero nunca he usado mi pluma para ensalzar a la aromática y colorida, siempre bienvenida... comida peruana.
Pero hoy me he dado el tiempo de poder explicar que cada plato nacional tienta sin duda al más fino y exigente paladar.
 ¿Cómo evitar salivar, cuando un Ceviche o Jalea vemos ante nosotros pasar? y ¿cómo no llenarnos de alegría si nos ofrecen una Carapulcra o un rico Ají de gallina? Por eso, cuando leo una noticia de algún nuevo restaurant, sea en Lima, Nueva York o Taiwán, siento orgullo de nuestros chefs, que lograron éxito con afán.
Ocampo, Izquierdo y Osterling. Gastón, Schiaffino y Martínez, dieron a conocer al mundo  nuestros rocotos, papas y ajíes. Pero no puedo terminar sin antes mencionar, que todos quedan fascinados con el sabroso lomo saltado. Tampoco he de omitir, que es difícil decidir, entre un chupe de camarones, una causa rellena o unos buenos chicharrones. Un arroz con pollo o un seco con frejoles. Y para coronar ¿Qué tal  un arroz con leche, una mazamorra o un suspiro de limeña? ¿Un pie de limón, natilla o un sencillo frejol colado?  Es muy poco lo que he mencionado,  comidas peruanas hay muchas más, pero es mejor que las prueben a que las describa yo.


No hay comentarios: