Yo soy de aquel lugar al norte, donde la tibieza de un pequeño jardín me aguarda en su árbol añejo, aún pintado de verde. Soy de ese lado del mundo que adornado de cortinas naranjas y toritos de colores, irradia risas, versos y trova.
Yo soy del lugar lejano de la ciudad que huele a coco y canela de incienso. Soy de aquel sitio que siempre es mío en la brújula de la mesa donde el café no falta, ni el olor a libro nuevo.
Yo soy de ese lugar al norte donde descansa una vela encendida, y tenues lucecitas azules delatan las flores. Yo soy de allí, soy de aquel lugar hecho lienzo, pertenezco a ese lugar de tierra mojada, donde dejo mis huellas cada vez que un soplido me lleva de regreso.
Yo soy de aquel lugar al norte, donde mi piel es lozana y mis labios frescos. Donde la pena se aparta y los pedazos de corazón no sangran en una carta.
Yo soy de allí, soy de aquel lugar del norte, donde brotan mis alas al fin y saludo libre al viento. (Norma Zegarra)

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