Desde hace un tiempo solo historias tristes narra el viento. El verde de los valles antes alegres, ahora es incontable ceniza, y los atardeceres languidecen ante la caída de una historia, de un espíritu indomable... de una sonrisa.
¡Cómo han cambiado tanto los días! ¡Cómo han ido desapareciendo los rostros en piel y son ahora un retrato del pasado!
¡Cómo se atreve el tiempo a quitar los abrazos, las tertulias, la risa y el humano calor! ¡Cómo lleva en su apurado paso sueños locos, amores de cuento, y deja sin culpa corazones hecho jirones!
Desde hace un tiempo solo historias tristes narra el viento. Los lugares han cambiado, se han empañado al soplo de baladas azules. Los tonos grises, son ahora marco de la felicidad esquiva, y la primavera, la última esperanza de una quimera.
El severo rostro de un destino con guadaña juega a melancolía, mientras la memoria es el enemigo íntimo en el diario cuasi vivir.
Desde hace un tiempo solo historias tristes narra el viento. En la aldea se ha perdido la sustancia, la resonancia de dientes y hoyuelos en las mejillas... si te das cuenta que inexorablemente a la mesa le van sobrando sillas. (Norma Zegarra Mayurí)

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