¿De qué sirve la poesía si no estás tú para sentirla? ¿Para qué hilvano mis versos si tus ojos ya no van a leerlos? Iré al jardín de los recuerdos y recolectaré las hojas de nuestro otoño. Pero tú ya no arderás en el fuego de mi mirada, ni yo guardaré tus tesoros en mi caja musical.
¿De qué sirve la Trova de Silvio, si tú no la oyes a mi lado? ¿Para qué esmero mi canto al despertar, si no veo más el espejo de tu sonrisa? Deambularé los pasajes que albergaron nuestras luces y en un hueco de mi corazón hecho fango, te arrancaré los ojos que un día me invitaron a soñar. Enterraré nuestra historia. Seremos historia. (Norma Zegarra)
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