Es de mañana y yo no quería que el nacer del día se vistiera de gris. Pero inevitable asomó una lágrima que inútilmente tragó mi garganta.
¿Quién probará ahora mi jalea de fresa, quién mostrará ante mi incipiente pluma, grata sorpresa?
Es de mañana y las gentes son como las olas, van y vienen y todo sigue igual...Pero no, nada ya es lo mismo, ahora tú haces falta, tanta legítima falta que duele hasta respirar. (Norma Zegarra)

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