Mi ciudad es bandera gris a media asta. Es mano extendida de mendigo que muestra ojos tristes de niñas violentadas. Se viste de ramera ante la ley, aunque en ocasiones muestra su incipiente pudor.
Mi ciudad es pepita de oro escondida en el asfalto de la impunidad, es como un héroe de guerra sangrando, sin que nadie se detenga a auxiliar.
Mi ciudad apesta a indiferencia y caos, se empodera como mala hierba la corrupción y es triste ver que a pesar de sus jazmines, no me apetece brindarle una canción.
Mi ciudad es frente de ceño amargo. Es cloaca de violencia, miseria y falta de autoridad. Es un cubo mágico sin lógica. Un rompecabezas al que le faltan piezas. Rueda sin fortuna.
Mi ciudad, es una pena... Mi ciudad es una mierda.
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