¿Dónde guardaré el vino, las nueces y los versos? Dime ¿Dónde ocultaré toda la tierra que aramos a sudor, los sueños que creamos en nuestros desvelos?
¿Dónde guardaré la Trova que solíamos escuchar tendidos a ras del suelo? ¿dónde ocultaré a la muñeca feliz, las almas de fotos en tus ojos, y aquellas melodías italianas que descubrimos un día?
Dime, ¿Cómo disfrazaré al dolor y la pena, si los ojos no mienten? Quizás, armada de inusual valor los barra de madrugada a un rincón de la habitación, y ahí, solos, esos inoportunos sentimientos se diluyan con el frío del amanecer invernal.
Dime, ¿Dónde preservaré, aquel torpe primer beso, nuestras voces de eco, nuestro delirio? ¿Dónde encerraré las miradas de brillo que aún cuelgan de mi techo, nuestros silencios trimestrales, nuestro abrigado nido?
Dime, cuando puedas ¿Cómo sellaré las orillas de mi boca para no pronunciar tu nombre?
Dime, ¿Dónde sepultaré el vino, las nueces y mis versos muertos? (Norma Zegarra)

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