Que me recuerden feliz, que me recuerden sonriendo, que nunca sepan de aquella singular tristeza nocturna de mi ser.
Que piensen que mi mundo era simple y alegre, que crean el tiempo nunca me tocó.
Que me recuerden con la mirada amable y el hoyuelo izquierdo a punto.
Que Imaginen yo era feliz y que sólo con poesía podían alcanzarme...Que especulen sobre mí.
Que me recuerden cantando, que me recuerden danzando, que piensen mi mundo era siempre cielo azul alejado de mundo real.
Que crean mi criterio era sencillo, mi casa, cintas color pastel, que queden con esa grata impresión. Que nunca descubran de las noches largas de amargura, que no traspasen las barreras de mis días sin sol. Que me recuerden diciendo frases amables, que me recuerden en versos. Que nunca descubran la careta abanico de soledad, que piensen mi planeta era de ensueño y nunca de cruda existencia. Que me recuerden o mejor que no. Que yo solo sea hoja de otoño al viento con ganas de elevarme tanto, al punto de dormir en alguna nube viajera por siempre sonriente y feliz. (Norma Zegarra)
No hay comentarios:
Publicar un comentario